Nosotras nos atrevimos,… ¿y tú? (V)

Recordemos que en el último post, Anna y Laura les comunicaban vía mail a sus compañeros de trabajo que iban a casarse… ¿Cómo reaccionarían éstos?

 ***

carboncillo_lesbianasCreemos que somos la única pareja declarada públicamente y casada en nuestro trabajo. Cuando anunciamos nuestra boda, todos nos felicitaron y, llegado el momento, nos hicieron un regalo de boda. Yo soy secretaria de dirección e incluso mis jefes se portaron genial.

Los compañeros de Laura también nos felicitaron y nos hicieron un regalo, incluso los más allegados vinieron a la celebración. Esto demuestra que en nuestra lucha por el reconocimiento como pareja tenemos también muchos hombros que nos apoyan, aún sin ser de nuestro colectivo.

Y siguiendo con nuestra historia, un buen día le dije a Laura si quería conocer a mis hijos, en principio como amiga, paso a paso. Primero conoció a Paula, fue de lo más divertido y espontaneo, porque Paula es muy dicharachera y Laura también, aunque también tenía su temor la pobre. Parecía como si se conocieran de toda la vida.

Más adelante le presenté a David, que me daba más respeto. Aunque la presentase como amiga, para nosotras era muy importante que ella cayera bien desde un primer momento. Y así, poco a poco, hasta que un día le dije a Laura que se viniera a cenar con nosotros. Para que fuese más distendido nos fuimos a comer un bocadillo a un bar que conocemos, bastante informal. Hablamos los cuatro de diferentes cosas y fue entretenido, aunque a mí se me notaba bastante nerviosa…

Lo más divertido de la noche llegó en el camino de vuelta a casa, en el coche. Después de dejar a David con unos amigos con los que había quedado, Paula aprovechó que estábamos las 3 solas para insinuar: – Esto de que Laura venga tanto por aquí mamá, ¿quiere decir que te has vuelto lesbiana? – No necesariamente… -. No se me ocurrió otra cosa que contestar en ese momento.

Como se nos había hecho muy tarde, le dije a Laura que se quedase a dormir en casa para no tener que irse sola a casa. No había más camas libres en casa, así que tuvo que dormir conmigo… Pero nosotras, a pesar de los nervios, ¡seguíamos adelante!

Detrás de esa noche vinieron más… Siempre buscábamos excusas del tipo “Laura se queda porque dan futbol y nos gusta a todos” o “Laura se queda porque esta tarde le voy a cortar el pelo”… Pero las excusas se iban acabando, incluso un día que Paula no estaba, habiendo una cama libre, dormimos juntas, con toda la naturalidad del mundo.

Laura creía que se acercaba el momento de decirles algo, porque podrían sentirse engañados cuando se enterasen, si es que no sospechaban algo ya.

Por aquel entonces Laura ya se había ido del piso de su ex y habíamos buscado un piso compartido a una parada de tren de donde vivimos ahora. Pero tampoco era suficiente, queríamos vivir juntas. ¡Imaginaos! Pagó un mes entero y solo durmió allí 5 ó 6 veces. Viendo la situación, nos planteamos ya el cambio definitivo.

Decidí hablar con ellos una tarde del mes de abril, solo llevábamos juntas tres meses, pero nosotras ¡¡¡adelante!!!

Primero se lo dije al mayor, David, y me dijo que al fin y al cabo era mi vida, que yo misma, aunque también me dijo que creía que el piso era un poco pequeño para que viviese otra persona más. Yo le confesé que, a pesar de que los quería mucho a los dos, no había sido feliz durante muchos años, que nunca les había explicado nada por evitarles problemas, pero me había dado cuenta de que había sido un error. Le dejé claro que hora tenía la oportunidad de ser feliz por fin y no la iba a perder. Sabía que el hecho de que mi pareja fuese una mujer podía sorprenderle, pero ya le dije que poco a poco les iría explicando más cosas, sobre todo si ellos tenían inquietudes o cosas que preguntarnos.

Y es cierto, si hay algo que me recrimino es el no haber sido sincera con ellos, pero siempre por querer evitar hacerles pasar malos momentos, aunque la tirantez y el desamor se podían palpar a veces en nuestra casa. Todo se tapó durante años con cosas materiales. Recuerdo que cuando les dijimos la segunda vez que nos divorciábamos, el mayor solo dijo: – Espero que esta vez sea ya la definitiva -, y la pequeña, con una risa nerviosa preguntó: – ¿Se lo puedo decir mañana a todas mis amigas? -, ya no opinaron nada más…

A Paula le di la noticia ese mismo día, cuando volvíamos de su escuela de baile. A ella no le vino tan de nuevo, al menos aparentemente. Lo que sí que era evidente es que toda nuestra lucha por nuestro amor solo acababa de empezar.

La próxima vez que nos vimos los cuatro juntos en casa fue algo más tenso, pero teníamos las cosas muy claras y nunca perdimos la ilusión. Laura siempre me ha dado el valor que yo no he tenido nunca para enfrentarme a mis miedos en la vida, para ella todo era normal siempre y me transmitía esa normalidad a mi también, así consiguió que yo llegase a plantearme incluso que si mis hijos no querían vivir con nosotras en casa siempre podrían ir a vivir con su padre, tenía muy claro que Laura no se iba a ir a no ser que ella quisiese.

***

Y por fin Laura se fue a casa de Anna, pero eso ya será otro post…

Imagen de Esther Esquinas

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